Flavio Báscones García

Flavio Báscones García, la historia de una vida

Carnet ferroviario de Flavio Báscones García

José Báscones Seco, hijo de Flavio Báscones, escribió Memorias de la infancia del abuelo Pepe, donde plasma la vivencia de su familia, antes, durante y después de la Guerra Civil, el exilio en Bélgica y Francia, el retorno de algunos y la dictadura franquista.

Flavio nació a finales del siglo XIX y trabajó como guardafreno en la Compañía de los Ferrocarriles de la Robla en Mataporquera. Participó activamente en la Agrupación Socialista local y en UGT, motivo por el cual, en octubre de 1934, fue trasladado y encarcelado en Burgos hasta 1936.

Primer Certificado de Identidad de José Báscones, 1928 (Micheroux, Bélgica)

Vuelve a Mataporquera, donde le nombran teniente de alcalde y posteriormente es elegido alcalde. Durante la Guerra Civil cavó trincheras y luchó para defender la ciudad, pero finalmente tuvo que refugiarse en Francia con su familia, donde permaneció exiliado hasta su fallecimiento.

Fragmentos de las Memorias de la infancia del abuelo Pepe:

“1933: …veo a mi padre coger la cesta de mimbre con la comida que madre le había preparado para todo el día, y que a su regreso mirábamos, contentos, porque solía dejarnos algún resto que nos hacía ilusión. Ya trabajaba como guardafreno en la Robla, y se oía decir a mi madre, contenta porque tenía seis pesetas fijas (0,04 €) al día...”

Flavio Báscones en Francia, 1944

“1936: … desde el primer día de la fragmentación en España en zonas, unas republicanas (rojos) y otras Nacionales (facciosos o rebeldes), según estuviéramos en un lado o en otro. Nosotros después de las primeras escaramuzas, nos quedamos justo en la frontera, pero dentro de la zona republicana…”

“2006: …Lo que no termino de comprender 63 años después es, porqué a los de un bando se les llama nacionales y a los del otro no. ¿Acaso no éramos todos españoles? ¿No era España una nación? ...”

“…Santiago el más aficionado a lo relacionado con los trenes. Conocía, cuando pitaba una máquina, el número y el nombre, si lo tenía. Hasta hizo alguna escapadilla montándose en algún tren de mercancías, se bajaba en algún pueblo y alguna vez, al no tener buena hora de regreso, creo que tenía que volver andando y corriendo…”

Fuente: Memorias de la infancia del abuelo Pepe por José Báscones Seco (pendiente de publicar).